Say Ocean convirtió el Fuck Off Room en una noche de deep cuts y nostalgia

El pasado 30 de mayo, el Fuck Off Room recibió una de esas noches que se viven cantando con el corazón en la mano. Say Ocean regresó a la Ciudad de México para ofrecer un show cargado de nostalgia, sorpresas y momentos que difícilmente olvidarán quienes estuvieron presentes.

La noche arrancó con Diez Veces Yo, banda originaria de Culiacán que salió puntual al escenario. A pesar de algunos problemas técnicos durante los primeros minutos de su presentación, lograron conectar con el público gracias a canciones como «Último Verano», «No pude decir adiós» y especialmente «Cenizas», tema lanzado en 2015 que despertó la nostalgia entre muchos asistentes.

Cuando llegó el turno de Say Ocean, la energía del recinto cambió por completo. La banda abrió con «Esta hubiera sido la canción en mi MySpace cuando me cortaste» y desde la segunda canción ya había crowd surfing entre los asistentes. El público respondió desde el primer momento, cantando cada palabra y convirtiendo el venue en una auténtica celebración.

Uno de los momentos más especiales de la noche fue la dinámica de la ruleta para elegir deep cuts, canciones que normalmente no forman parte de sus setlists. Entre las seleccionadas estuvieron «Lo mejor de mí», además de la inesperada «Mayo del ’84», tema que la banda interpretó por primera vez en vivo y cuyo nombre hace referencia a la fecha en que se casaron los padres de Piña.

La velada también tuvo momentos cargados de significado para la historia de la banda. Durante «El último suspiro», recordaron que el videoclip de la canción fue grabado precisamente en el Fuck Off Room. Más adelante subieron al escenario a Nico, un seguidor que los ha acompañado desde Colombia, mientras que en «Es muy pronto» apareció Vic, a quien describieron como «el quinto Say Ocean» por haber participado en la producción de sus primeras canciones.

Otro de los instantes más celebrados llegó con «Sentido Contrario», canción que nunca habían interpretado en vivo y que incluso provocó que Piña terminara quitándose la camisa ante la emoción del momento y la insistencia de los asistentes.

A pesar de la intensidad de los slams y el constante crowd surfing, predominó el respeto entre el público. Cada vez que alguien caía o se perdía algún objeto, todo se detenía para ayudar, reflejando el sentido de comunidad que caracteriza a este tipo de conciertos.

La noche terminó de la mejor manera posible cuando Say Ocean invitó a Diez Veces Yo para interpretar juntos «Dammit» de Blink-182. Un cierre perfecto para un concierto que confirmó por qué Say Ocean sigue siendo una de las bandas más queridas de la escena emo y pop punk mexicana.

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