Desde el primer acorde, Skegss encendió al público del Foro Indie Rocks. La banda australiana salió al escenario entre gritos, saltos y una ola de energía que se extendió por todo el lugar. El público coreaba cada canción con fuerza mientras se armaban los primeros slams y los gritos de “¡Viva México, cabrones!” por parte de Ben Reed (vocalista y guitarrista), retumbaban entre las paredes del recinto.
El escenario estaba decorado con elementos del Día de Muertos: flores de cempasúchil, calaveras y tonos naranjas que contrastaban con los visuales psicodélicos proyectados detrás, muy al estilo de las portadas del grupo. Desde ahí, todo se sentía como una celebración compartida entre culturas, un encuentro caótico pero alegre.

El bajista, Kelton Lee, fue el alma del show. Se movía sin parar e interactuaba con el público. En un momento, le pasó el micrófono a un chico del frente, que sin dudarlo gritó: “Skegss is the best fucking band in the world!”, desatando una ovación general.

La sorpresa de la noche llegó cuando la banda invitó a un mariachi al escenario. Las guitarras y violines se mezclaron con la fuerza de la batería, creando una fusión inesperada que hizo estallar al público. Entre risas y saltos, todos comenzaron a corear “¡Olé, olé, olé, olé, Skegss, Skegss!”, acompañando el ritmo con palmas y empujones.


Y como si no fuera suficiente, apareció una piñata en medio del pit. La banda la lanzó al público, que terminó rompiéndola entre risas y empujones. De repente, había dulces volando por el aire y pedazos de cartón por todas partes. La multitud incluso entonó el clásico “Dale, dale, dale, no pierdas el tino…”, transformando el slam en una fiesta mexicana improvisada.

Al final del show, el suelo estaba cubierto de envolturas de dulces, restos de piñata, vasos tirados y hasta lentes rotos perdidos entre el público. El piso pegajoso era prueba de lo intensa que había sido la noche. Skegss cerró agradeciendo una y otra vez, gritando “Gracias, México”.
Fue una noche caótica, cálida y divertida, de esas que solo pueden suceder en México: mariachi, slam, piñata y una banda australiana que supo entender perfectamente el espíritu del público.
